La Verdad Láctea

¿Cuántas veces oímos decir la frase “Necesitas tomar leche para tener huesos fuertes”? Médicos, publicidades, mamá y papá; todos ellos nos la vienen repitiendo desde que tenemos memoria. ¿Pero es esto cierto? ¿En verdad necesitamos consumir productos lácteos?

Origen: La Verdad Láctea

La Verdad Láctea

¿Cuántas veces oímos decir la frase “Necesitas tomar leche para tener huesos fuertes”? Médicos, publicidades, mamá y papá; todos ellos nos la vienen repitiendo desde que tenemos memoria. ¿Pero es esto cierto? ¿En verdad necesitamos consumir productos lácteos?

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Para responder a esta pregunta debemos encarar el tema desde un ángulo lógico. ¿De dónde viene la leche? De la vaca, pero, ¿solamente de la vaca? Todas las mamíferas hembras producen leche, ya sea una vaca, una mona, una leona, etc. Y no nos olvidemos de las mujeres. ¿Y cuándo producen leche? Luego de dar luz a un hijo.

Esta leche la producen justamente para alimentar a dicho infante y darle todos los nutrientes que necesita para fortalecerse en sus primeros meses. Una vez que finaliza el período de lactancia, el crio no la necesita más.

“Pero necesitamos tomar leche por el calcio”. ¿De verdad?

El cuerpo humano por naturaleza no está hecho para consumir productos animales. Una vez que hacemos esto nuestra sangre se vuelve ácida, hecho que sostenido por demasiado tiempo puede provocar nuestra muerte. ¿Y por qué no morimos? Porque el calcio que reside en nuestros huesos acude al rescate; neutraliza el efecto del ácido y luego es eliminado por la orina. En resumidas cuentas podríamos decir que tomar leche, de hecho, debilita los huesos e incentiva la eliminación de calcio.

Pero entonces… ¿Por qué la seguimos consumiendo? Cuando nuestras propias madres dejan de producir leche, recurrimos a la leche de vaca. Chocolatada, café con leche, quesos, yogurt, ricota, dulce de leche, helado. La usamos para todo.

Y… ¿Qué pasó con el ternero? ¿No le pertenecía a él la leche?

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Al parecer las cosas no salieron como él esperaba. Luego de nacer es arrancado de su madre para ser encerrado en una de estas celdas. Lo alimentarán con una dieta mala, sin leche. Su destino dependerá de su sexo: si es hembra, terminará igual que su madre, viviendo en precarias condiciones (diariamente abusada) pariendo críos que nunca podrá amamantar y produciendo leche para aquellos que se creen superiores a las demás especies; si es macho, irá directo al matadero.

Así que cada vez que estés por tomar un cappuccino con crema o por comer una hamburguesa con doble queso y bacon, hazte esta pregunta: ¿vale la pena el sufrimiento de billones de animales, solo porque sus productos saben bien?

-Lore.

 

 

Ray Bradbury, Crónicas Marcianas

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Este libro llegó a mis manos a través de mi papá. “Leí este libro cuando tenía tu edad, y desde entonces es uno de mis favoritos”. Ciertamente se ha vuelto también uno de los míos.
Con crudas escenas Ray Bradbury plantea una situación de conquista y derrota conocida por todos. La apropiación no solo territorial sino de civilizaciones, costumbres, rituales, títulos y vidas es una atrocidad que el ser humano ya ha cometido una vez, hace mucho tiempo, y que ahora repite en alcances extra-terrestres. Las sutiles transformaciones y semejanzas con los sucesos reales caen sobre el lector en un torrente inesperado; debo admitir que en más de una ocasión se me puso la piel de gallina.
La habilidad de Bradbury para transportarnos hacia lugares que jamás hemos visto con solo unas cuantas palabras es magistral. Los escenarios planteados se vuelven casi tangibles una vez leídos; los personajes, simples pero repletos de encrucijadas que cuestionan la ética y añaden un condimento de misterio a la trama: ¿Qué sucederá ahora?
Creo firmemente que todos deberían leer Crónicas Marcianas al menos una vez en su vida, ya que además de ser una novela intrigante y fantástica también invita al lector a reflexionar acerca de la historia de la humanidad y las relaciones de poder que la gobiernan.

-Lore.

 

Galletas de avena

Hoy les traigo unas galletitas muy light y facilísimas de hacer, ideales para acompañar con una taza de té. Podrán parecerles demasiado simplonas, pero galletitas como estas en quince minutos no te las prepara nadie. Acá va la receta.

Ingredientes

•Bananas (1 o 2)

•Avena (a ojo, mínimo 1 taza)

•Canela (1 cda)

Preparación

1) Encender el horno a fuego medio

2) Pisar las bananas en un bowl

3) Añadir la avena y la canela y mezclar bien

4) Hacer bolitas con la masa y aplastarlas

5) Poner las galletitas sobre una bandeja enmantecada (yo le pongo aceite de oliva)

6) Meter en el horno por 15 minutos

7) Dar vuelta las galletitas y calentar por dos minutos más

Voilà! Galletitas en menos de media hora, ¿qué tal? Espero que les haya gustado, la próxima vuelvo con algo un toque más elaborado. ¡Dejen sus comentarios!

-Lore.